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El último tonelero
del Puerto de Béjar |
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En el siglo pasado, el Puerto de Béjar conoció una notable actividad industrial, sobre todo en sus tonelerías. |
La abundancia de robles y castaños en los montes de el Puerto de Béjar fue argumento suficiente para que algunos industriales instalaran en la localidad varias industrias de tonelería que adquirieron una notable pujanza en el siglo XX. Tal vez la tradición industrial de el Puerto, con importantes fábricas de curtidos desde el siglo XIX, favoreció la instalación de estas nuevas industrias. Hasta cuatro tonelerías llegaron a funcionar simultáneamente en los años cuarenta del pasado siglo. Unos 150 obreros toneleros trabajaban en ellas. Toneles y bocoyes de diferentes tamaños salían de estas fábricas con destino a muchas partes de España. Extremadura era su principal destino, pues era la aceituna más que el vino el producto más envasado en los bocoyes del Puerto. Primero fue el castaño; luego pasaron al roble, más demandado. Finalmente, llegó la decadencia. Hoy, la última fábrica aparece desmantelada; toneles a medio componer y duelas descompuestas aparecen dispersos en un desorden propiciado por el abandono y cierre imprevisto.
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La última fábrica de toneles, como si hubiera sido abandonada precipitadamente, aún conserva
toneles a medio hacer; pero el deterioro
se va apoderando de todo |
Paco Martín Sobral, "el Tonelero", trabajó, como muchos otros
vecinos, en varias tonelerías del Puerto. Hoy, ya jubilado, se
dedica a elaborar en madera caprichosos recipientes
salidos de su imaginación |

Martín Sobral explica el proceso de fabricación de un bocoy con sus maquetas hechas a escala |
Un almacén del pueblo aparece aún repleto con los últimos toneles que ya no encontraron vendedor. Paco Martín Sobral, "el tonelero", es quizá el tonelero más representativo del Puerto. Aprendió el oficio a los catorce años. Trabajó en varias de las tonelerías del pueblo; y luego se estableció como autónomo. Venían a su taller a hacerle pedidos gentes de muchas partes. Muchos de sus toneles iban destinados a la aceituna recolectada en la provincia de Cáceres. Una vez recolectada, él y otros toneleros viajaban a los pueblos extremeños a rematar la faena, cerrando aquellos bocoyes repletos de aceituna. Hace muchos años que se jubiló, pero su casa aparece repleta de pequeños toneles caprichosos que ha fabricado a su gusto, por el mero placer de recrearse explorando nuevas posibilidades en el arte tonelero. El taller de Paco también está cerrado. La historia de la tonelería es ya un capítulo cerrado en el Puerto. Sólo las estanterías de la casa de Paco Martín evocan ya ese pasado que aseguró el sustento de muchos vecinos del pueblo..
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Matín Sobral muestra a los visitantes su magnífica
colección de botellas de madera,
fabricadas
con la técnica tonelera
que él
domina con
maestría
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El bocoy puesto al fuego para domar las duelas,
en una maqueta de Martín Sobral
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