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Un pastor
trashumante
en Neila
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Rebaño trashumante llegando a Prioro |
La trashumancia ha formado parte de la tradición pastoril castellano
y leonesa desde hace muchos siglos. Las mejores lanas de Europa las proporcionaba
nuestra oveja merina trashumante. Era la materia prima de los mejores
talleres textiles no sólo segovianos, principal centro textil peninsular
en otro tiempo, sino también de los de los Países Bajos,
exportándose también a Francia e Inglaterra. Los mayores
y más poderosos propietarios de ovejas los eran de rebaños
trashumantes que se movían entre los pastos de verano de las montañas
de los Picos de Urbión y la Demanda en Soria y Burgos, o las tierras
leonesas de la Cordillera Cantábrica y los pastos de invierno de
las tierras extremeñas. Pueblos de pastores trashumantes fueron
Tejerina y Prioro en la montaña leonesa.
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Juan García López fue uno de los últimos
pastores en Neila que hizo trashumancia
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Y en Burgos, Neila. En
todos ellos quedan numerosos pastores retirados, que conocieron la trashumancia
a pie, por las cañadas reales, que atravesaban de norte a sur nuestra
comunidad, hasta las tierras extremeñas, donde buscaban los pastos
de invernada. Prioro celebra la trashumancia, ya como fiesta, y homenajea
cada año a sus pastores. En Neila, los pastores, con todos los
vecinos, rememoran y festejan la tradición marcando las ovejas
con pez, esquilando y lavando la lana, y poniendo en marcha los viejos
tornos de hilar. Algunos pastores aún pueden contar su pasada experiencia:
las duras jornadas por la cañadas, sus vida en los pastos de la
montaña o las dehesas extremeñas, viviendo en los chozos...
vidas que apenas variaron durante siglos hasta su definitiva desaparición. Juan García López es uno de estos pastores en Neila
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Demostración de esquileo , junto al chozo del
pastor, en la fiesta de los pastores de Neila
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En Neila, la tradición pastoril se rememora cada año
con
una fiesta donde los vecinos hacen
demostraciones
de esquileo,
marcado
con
pez e hilado
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