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Los pañeros
de Santa María del Berrocal
Los pañeros de Santa María del Berrocal, el santo y seña
de la venta ambulante pañera en las tierras castellanas y leonesas.
Todo un pueblo volcado en la venta ambulante, primero con mulas, donde
cargaban los fardos de paños, disponiéndolos sobre dos tablas
que hacían funciones de estantes donde se exponía el producto,
que los pañeros iban anunciando por las calles, incluso puerta
a puerta. Su peculiar figura, con guardapolvos gris y algunas telas sobre
su hombro, a modo de muestrario, era reconocida por todas las gentes de
las zonas rurales de nuestra geografía. Luego, llegó el
carro valenciano, de toldo y visera, con mayor amplitud de almacenamiento;
y en su afán de progreso, llegaron las DKW y las camionetas Avia.
Todo el pueblo se motorizó en los años sesenta del pasado
siglo. Los pañeros ya no conocían fronteras, desbordando
nuestra comunidad, para llegar a todas partes de España.

Monumento a los pañeros en Santa María del Berrocal
Fueron
pasando a la historia las duras noches de posada sobre las sacas de paja
y llegando los tiempos modernos con tiendas y almacenes textiles con los
que cada vez competían los del Berrocal con más dificultad.
Unos, simplemente, se jubilaron; otros pusieron tienda o almacén
allí donde les surgía la competencia. Felipe Reviriego se
instaló en Cataluña, a donde antes ya llegaban los pañeros
con su mercancía. Juan Catobal Sánchez aguantó con
el camión hasta su jubilación. Hoy, retirados los viejos
pañeros de Santa María del Berrocal, sus descendientes están
repartidos por toda la Península.
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Juan Catobal, fue pañero toda su vida. Conoció la
venta con carro en sus primeros tiempos;
después, las camionetas
Avia,
viviendo
la
misma
evolución que el resto de
los
pañeros del
Berrocal |