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El último
tejedor
de Lumbrales
y una tejedora en El Bodón
Próximo a la frontera portuguesa, en el oeste
salmantino, Lumbrales fue un pueblo volcado enteramente en la artesanía
textil. Las casas andaban llenas de tornos, devanaderas, telares, argadillos
y otros aperos textiles. Hilanderas, cardadores, bataneros, tejedores...
todas las fases de la manufactura textil contaban en el pueblo con numerosos
operarios, mujeres y hombres, que convirtieron a Lumbrales en el centro
textil de ámbito rural más importante de Salamanca, sin
considerar, lógicamente el caso de Béjar, con entidad de
centro fabril e industrial. El pueblo contaba con gran número de
telares, donde se tejían mantas y estameñas bastas en notables
cantidades para surtir a la demanda de la sociedad más humilde
de las provincias de Salamanca, Cáceres y los pueblos portugueses
al otro lado de la frontera delimitada por el Duero. Los años cincuenta
del pasado siglo marcaron el declive definitivo de la artesanía
textil de la localidad. Juan Cambón se fue quedando solo. La herencia
recibida de su abuelo y luego de su padre tocaba a su fin. Los telares
se fueron arrinconando en los desvanes; no pocos terminaron convertidos
en leña. Juan aún tejía cuando llegó el día
de su jubilación. El ayuntamiento, sensible al valor de los últimos
restos de lo que fue un patriminio social común a todo el pueblo,
le compró los útiles y el último telar que quedaba,
montando un pequeño museo que ha rescatado esa memoria que un día
fue cultura y medio de vida de la localidad.
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El último telar de Juan Cambón fue también el
último testimonio de una actividad que dio de
comer
a todo un pueblo. El ayuntamiento tuvo
la
feliz
idea de comprárselo a su
propietario
para
recupar
esa
última
seña
de identidad
que
forma
parte de
la
historia de
Lumbrales. |

Lumbrales, un pueblo cuyo vecindario se dedicó a la artesanía textil casi en pleno en siglos pasados
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Juan, con más de noventa años, aún mantiene la
lucidez
para describir la desaparecida actividad
textil
de
Lumbrales, que aún mantenía cierta
vitalidad
en los pasados años cuarenta y cincuenta |

Juan Cambón, el último tejedor de Lumbrales |
El Bodón, otro pueblo salmantino, en las inmediaciones de la Sierra
de Gata, supo resistir y encontrar su hueco cuando Lumbrales se extinguía.
Los artesanos textiles de El Bodón, aprovechando maquinarias obsoletas
que ya desechaban otros centros de mayor relevancia industrial, como Béjar
y Val de San Lorenzo, o restos de la producción textil de fábricas
modernas han conseguido mantener sus telares en activo fabricando mantas
con tiras de tela, alfombras y alforjas, hoy ya meramente decorativas.
Entre los varios tejedores que se han mantenido en el pueblo, figura Rosa
María Cepa, una joven artesana que tomó el relevo de su
padre; y no sólo el relevo, también sus telares, que ha
sabido conservar como un patrimonio de tradición familiar.
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Rosa María Cepa, una joven artesana que
mantiene viva
la actividad textil en el Bodón
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Rosa María ha conservado los viejos telares de su padre,
en los que aún sigue tejiendo |
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