Juvenal. Así lo conocen en toda la comarca de
Ciudad Rodrigo. Y algo tendrá que ver con las fórmulas consuetudinarias
de la tradición cuando a Jesús Aparicio lo llaman como a
su padre, Juvenal.. Fiel heredero de la técnica artesana de la
fabricación de romanas, que también fabricaba su padre y
aún su abuelo. Ha hecho romanas por encargo para toda España.
Los ganaderos de todo el Campo Charro han pesado sus cerdos y toros con
las romanas de Juvenal. En su cuaderno anotaba minuciosamente todas las
innovaciones, y cambios que iba introduciendo con cada romana que hacía:
pesos, medidas, distancias... un auténtico cuaderno de secretos
profesionales que todo maestro artesano que se precie está obligado
a escribir y preservar de la competencia. Un desaprensivo se llevó
un día ese cuaderno, que nunca devolvió, "Ese cuaderno
valdría millones" afirma Juvenal. La vena artística
también prendió en este romanero mirobrigense, que vio como
su padre, de memoria visual portentosa, decoraba las romanas con dibujos
grabados sobre el metal, copiados de memoria de los dragones y arpías
que grababa en su mente, tomados de los capiteles de la catedral.
Todavía se puede llegar a tiempo y encargar una romana a Juvenal;
aunque jubilado, aún conserva los últimos materiales imprescindibles
para construir este ancestral artefacto, al que imprime una proverbial
precisión.