
Un horno de carbón en Retuerta. |
Carboneros
en Retuerta y Salamanca
El carbón vegetal, que dio vida a las fraguas de nuestros pueblos,
y mantuvo el calor de tantos hogares en las ciudades, hoy sólo
es reclamado, testimonialmente para barbacoas y algunos hornos de restaurantes.
Los hornos carboneros, que se prendieron en tantos pueblos castellanos
desde tiempos remotos, han sobrevivido milagrosamente en alguna localidad
burgalesa como Retuerta y Santibáñez del Val. Otro trabajo
más de gente pobre, que servía de complemento a muchos agricultores
modestos y multitud de jornaleros por toda Castilla. Pueblos de la Sierra
de Gata, como Robleda, o de la Peña de Francia, como Nava de Francia;
o pueblos del valle de Mena, para las ferrerías del propio valle
e incluso para las ferrerías vascas; pueblos del Bierzo, para alimentar
las ferrerías del valle de Valcarce; los pueblos del Campo Charro
salmantino, los de los Montes Torozos, en torno a la Santa Espina; y otros
pueblos vallisoletanos como Olivares, Castronuño ... y tantos más,
donde proliferaron esos paisajes singulares de hornos carboneros salpicando
los montes de encinas o de brezos de montículos humeantes.
Juan Pedro Rodríguez ha recuperado la actividad carbonera que en
sus tiempos jóvenes ejerció con su padre en Retuerta, cuando
la carbonería se organizaba comunalmente entre los grupos de vecinos
que acudían al monte a cortar la leña y montar los hornos.
|
|

En Retuerta, aún se pueden ver algunos carboneros montando los hornos en primavera |

Juan Manuel Díaz, carbonero de Salamanca
|
José González, uno de los últimos carboneros de Retuerta |

Carboneras con recipientes metálicos, en Salamanca
|
José González, retomó la actividad carbonera a su
regreso de la emigración a Francia. Hoy, sigue sacándole
partido a los encinares de la localidad, mientras siga habiendo algún
restaurante que le pida carbón para su horno asador.
En las dehesas de Salamanca el proceso del carboneo conoció en
los últimos años una mejora que les ha proporcionado mayores
rendimientos, y un trabajo más cómodo gracias esas grandes
"ollas" de chapa que permiten combustiones más rápidas
y controladas, liberando al carbonero de aquellas largas jornadas durmiendo
al pie de la carbonera durante más de quince días seguidos,
mientras duraba la combustión. Ahora, los de Salamanca, con los
hornos metálicos, producen notables cantidades de carbón
vegetal que a algunos carboneros les permite mantener un negocio del que
poder vivir. Es el caso de Juan Manuel Díaz Morán, uno de
los últimos carboneros de Salamanca, que creció al pie del
horno, haciendo carbón y hoy subsiste con una empresa familiar
de leñas y carbones.
|

Carbonero preparando el horno, en Santibáñez del Val
|
Horno dispuesto, antes de ser cubierto de tierra
|

Carbonera preparada para iniciar la combustión
|
José González y Juan Pedro Rodríguez siguen la tradición carbonera que aprendieron de sus padres
|
| |
|
|
| Aviso legall Mapa del sitio. Contacto |