El horno de pez contó en nuestras tierras con, al menos, dos versiones. En las tierras segovianas de Pinares, un horno con forma de iglú, de planta circular, elevado sobre el suelo no más de dos metros y, conectado con él, un depósito enterrado, donde fluía la pez del horno, al entrar en combustión los sarros, en el nivel superior. Aún se conservan pegueras de este tipo en las eras de Chañe, dos de ellas reconstruidas. En otros lugares, como Lastras de Cuéllar o Navas de Oro, la forma del horno cambia ligeramente; la sección es elíptica, muy alargada, y con paredes sin apenas abombamiento, aprximándose a la forma de una tienda de campaña canadiense. La Tierra de Pinares segoviana contó con muchos pegueros. en algunos pueblos, como los citados, casi toda la población recogía los sarros (restos de miera y tamuja ) de los pinares para hacer pez. Priscilo de Pablos, fue el último peguero de la comarca. Su peguera se está hundiendo. La última pez que hizo permanece en bidones sin que haya conseguido venderla.
El otro tipo de peguera es el de la tierra de Pinares de Burgos y Soria. dispone de un horno enterrado, de sección elíptica. Se carga de teas de toconas desde arriba. Los pegueros bajan con una escalera y van encañando el horno ponéndo las teas en disposición radial hasta cargarlo completamente. Con la combustión, la resina fluye, quemándose y cayendo por un conducto hasta un depósito, que los pegueros llaman alquitranera, formándose el alquitrán. Este depósito se abrirá para procecer a su trasvase a un segundo depósito, donde se quemará el alquitrán, con grandes llamas y humaredas. Con el alquitrán quemado, proceden los pegueros a abrir un conducto inferior por donde fluye el líquido resultante, la pez, hasta unos moldes, donde, al enfriarse, quedarán unos bloques sólidos semitransparentes, listos para su venta.
Las pegueras solían utilizarse de codo colectivo, estableciendo los pegueros turnos, pues cada uno producía su pez. En las tierras de Soria y Burgos se han perdido casi todas las pegueras. En Quintanar de la Sierra se ha recuperado la de Mataca, donde todavía algunos viejos pegueros hacen pez, aprovechando algún acto festivo que organiza la Asociación de la Cabaña Real de Carreteros.