| |
Industria textil: máquinas
|
|

El paisaje de la cara sur de Pradoluengo, con sus líneas de barras oxidadas surcando la ladera, las ramblas, con sus tendales, donde eran colgados al sol los paños tras el bataneado, da testimonio del esplendor textil de la localidad en tiempos pasados. |
Las máquinas textiles, aunque supusieron una evolución notable sobre los antiguos aperos de labor artesanal, han terminado por quedar también obsoletas. Las más tradicionales, los viejos telares de bajo lizo fueron desmantelados hace mucho; algunos se salvaron y lucen con esplendor renovado en los museos etnográficos, condenados al descanso eterno. En Navalosa, sin embargo, se puede llegar a tiempo de ver en algún desván los últimos telares, con su tejedora, de avanzada edad, tejiendo una manta pinguera que luego lucirá algún cucurrumacho por los carnavales. Igualmente, máquinas cardadoras y batanes, que en su tiempo fueron modernos, pues ya eran accionados por fuerza eléctrica, hoy han pasado también a ser piezas de museo, en algunos casos, guardadas por los artesanos con un profundo respeto por la tradición heredada de sus antepasados. Y por el mismo camino, poderosas máquinas que inauguraron la era industrial en nuestro núcleos textiles, han pasado ya hace años a convertirse casi en artefactos incompetentes, con los que el industrial textil no puede competir en un mercado imposible. Máquinas que eran la maravilla que desterraba los procesos artesanales: potentes telares mecánicos con lanzadera automatizada, máquinas de hilar con varios centenares de husos trabajando simultáneamente, cardadoras con grandes rodillos... han recalado en el mismo pozo que sus antepasados aperos. Hoy, Bejar o Val de San Lorenzo sólo han encontrado la alternativa de meter estas piezas en sus museos, sin haber encontrado una alternativa a la crisis de una tradición textil centenaria.
Pradoluengo quizá haya sido la excepción; al menos por el momento. Sus máquinas de hacer calcetines han tomado perfectamente el relevo de los viejos telares especializados en la manufactura de la boina.
|
|

Tendales con sus ganchos para colgar los
paños al sol tras pasar por el batán. |

Telar manual de Juan Cambón. Lumbrales. |
Telar manual de Julia Sánchez, en Navalosa,
tejiendo una manta pinguera |
|

Telar manual de la abuela Serapia, heredado por su nieta Alicia González. Navalosa |

Cardadora con cardos naturales en Val de San Lorenzo |
|

Batán de Tino Cabo, en Val de San Lorenzo. Sucesor de los batanes hidráulicos, fue de los primeros modelos que eran accionados por corriente eléctrica. |
El último batán de Pradoluengo
|
|

Los telares mecánicos incorporaron la automatización de la lanzadera, que antes era lanzada en cada operación por el tejedor o un ayudante.
Telar mecánico de Tino Cabo. |
Telar mecánico para tejido de fajas.
Santiago Hernando. Pradoluengo. |
|

Telar mecánico. Pradoluengo
|
Telar mecánico. Rosa María Cepa. El Bodon. |
|

Máquina hiladora con varios cientos de husos trabajando simultáneamente, sustituyendo a
cientos de hiladoras que antes hacían el
trabajo en sus casas. Textil Maragata.
Val de San Lorenzo |
Máquinas de lavado de lanas. Textil Maragata |
|
| |
|
|
| |
|
|
|